Entre Alshain y Pi Leo se encuentra a cuatrocientos treinta años luz la misteriosa estrella cefeida que durante siglos a sido el punto de referencia utilizado por cada peregrino que firmemente decide encontrarse cara a cara con el espíritu del norte.
Polaris, la milenaria reina septentrional llama a sus hombres nuevamente.
Errai vislumbraba entre sueños vívidos un extraño pasaje etéreo que conducía hacia tierras remotas jamás ideadas por los mortales al observar el cielo nocturno desde la solidez del suelo terrestre que poco a poco se despedía de los efectos gravitatorios predominantes.
Al extender su brazo hacia el firmamento sintió una escurridiza fuerza que rodeaba sus dedos, posteriormente su mano y por ultimo su brazo. Una vez sujeto, logro ser elevado con ligereza hacia el firmamento, hacia lo inmaterial.
Despabilándose del efecto placentero que el asenso causaba miro hacia abajo y logro contemplar su propia mirada perdida y sin vida que estática enfocaba hacia las alturas mientras su cuerpo inmóvil permanecía de pie, extrañando el aliento vivaz que alguna vez le impulso.
-Es la estrella polar quien te espera… Es la estrella polar por quien esperas. Errai reconoció la voz cálida con rapidez. Se vaciaba para llenarse nuevamente de aquello que siempre fue mientras contemplaba nostálgicamente un misterioso sitio familiar. Se olvido de mirar hacia abajo, las nebulosas impedían la observación del panorama universal. Nada había ya. Un haz de luz acaricio su alma y le ofreció una agradable bienvenida fraternal.
-Bienvenido a casa, onceavo descendiente de Sirio. La libertad esta ante tus pies. La voz atravesó los pensamientos de Errai. Era lo único que su nueva conciencia atesoraba, todo lo demás había sido abandonado para aprender a recordar.
La forma de experimentar había cambiado radical e intensamente. Todo ofrecía una tibieza inhumana, todo parecía danzar al ritmo de la dorada eternidad que generosa tendía su mano a cualquiera que encontrara las nuevas regiones mentales del ser.
Polaris, la milenaria reina septentrional llama a sus hombres nuevamente… Y nunca se equivoca, pues una madre jamás olvida el rostro de sus hijos. No importa cuantos nombres hayan tenido, no importa cuantos años o vidas hallan pasado.
Entre Alshain y Pi Leo se encuentra a cuatrocientos treinta años luz la misteriosa estrella cefeida que durante siglos a sido el punto de referencia utilizado por cada peregrino que firmemente decide regresar a casa.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Kali Yuga
Arjuna es el nombre del agente de Talamasca que abarca el importante caso que roba la atención del mundo y sobre todo, de las sociedades secretas en la actualidad.
Nibiru se asoma y muestra su cuerpo estelar. El velo a caído desnudando la verdad que durante milenios oculta permaneció para los mortales ingenuos y ciegos.
Las creencias de cada humano se desmoronan agresivamente, las masas que jamás recuperaron el control sobre sus mentes domadas desaparecen con el paso de las horas y regresan al vacio.
La tierra cambia recreando horror en su fatídica sacudida anticipada eones atrás por mentes que dejaron rastro de su brillante vínculo en cada rincón insospechado de la cuna de la raza aria.
Dentro del cataclismo y las frustraciones que este ha traído consigo, Arjuna conserva la calma mientras observa la recién nacida verdad cuyo estandarte es el final y el inicio del nuevo período que vuela los sesos de los conservadores y fanáticos del orbe.
Han pasado tres días desde lo que últimamente se conoce como “el arribo”. No hay rastro alguno del Sol y la grisácea aura devora con velocidad fugaz cada alma que sucumbe ante las penurias que corroen los primitivos sentidos que encarcelan al verdadero ser.
-“Ahora es el momento adecuado para que Kali regrese al vórtice y devuelva la luz que arrebato de los sabios”. Arjuna recordó las palabras que un extraño viejo amigo pronuncio antes de desaparecer la primera noche, la noche del arribo.
Todo se desbarata como castillos construidos con naipes. Las señales celestiales proyectadas por el espíritu del norte se plasman en el oscuro cielo señalando augurios benevolentes para los serenos y para los creyentes que decidieron aguantar las inclemencias honorablemente. El oeste rebela el origen misterioso de la creación y responde las incógnitas que parecían indescifrables apenas días atrás. La corriente del sur acarrea los sueños perdidos y olvidados. A todos aquellos que de pie quedaron, se les recordó el sentido de la vida. El respiro del este revive la promesa del nuevo Sol tan pronto la sangre deje de correr y las almas gemelas se encuentren en este largo periplo que aceptaron cursar a solas.
Arjuna no quería ni podía ver un apocalíptico desenlace en donde solo existen retoños de luz que se adueñan del destino elegido por la verdadera unión.
Es domingo según el calendario gregoriano que ya inútilmente intenta recordar su riguroso recuento del tiempo.
Es domingo y ya no hay un día soleado que disfrutar con la familia y los amigos. Ya no hay familia ni amigos para disfrutar de un día soleado.
Acomodando sus gafas con el dedo índice, Arjuna mira hacia arriba y codifica las señales que fueron entregadas por Melek Taus con el propósito de otorgar una breve y bien elaborada reseña a Talamasca… Y para llevar a cabo sus propios cometidos que con cautela reserva para si.
La investigación apenas comienza, si tan solo hubiera algo o alguien para distraerlo aunque sea un poco… Cosa que es tan improbable como la victoria que Roma pretendía concretar.
Domingo, ya a nadie le importa.
Ya no hay nadie.
Nibiru se asoma y muestra su cuerpo estelar. El velo a caído desnudando la verdad que durante milenios oculta permaneció para los mortales ingenuos y ciegos.
Las creencias de cada humano se desmoronan agresivamente, las masas que jamás recuperaron el control sobre sus mentes domadas desaparecen con el paso de las horas y regresan al vacio.
La tierra cambia recreando horror en su fatídica sacudida anticipada eones atrás por mentes que dejaron rastro de su brillante vínculo en cada rincón insospechado de la cuna de la raza aria.
Dentro del cataclismo y las frustraciones que este ha traído consigo, Arjuna conserva la calma mientras observa la recién nacida verdad cuyo estandarte es el final y el inicio del nuevo período que vuela los sesos de los conservadores y fanáticos del orbe.
Han pasado tres días desde lo que últimamente se conoce como “el arribo”. No hay rastro alguno del Sol y la grisácea aura devora con velocidad fugaz cada alma que sucumbe ante las penurias que corroen los primitivos sentidos que encarcelan al verdadero ser.
-“Ahora es el momento adecuado para que Kali regrese al vórtice y devuelva la luz que arrebato de los sabios”. Arjuna recordó las palabras que un extraño viejo amigo pronuncio antes de desaparecer la primera noche, la noche del arribo.
Todo se desbarata como castillos construidos con naipes. Las señales celestiales proyectadas por el espíritu del norte se plasman en el oscuro cielo señalando augurios benevolentes para los serenos y para los creyentes que decidieron aguantar las inclemencias honorablemente. El oeste rebela el origen misterioso de la creación y responde las incógnitas que parecían indescifrables apenas días atrás. La corriente del sur acarrea los sueños perdidos y olvidados. A todos aquellos que de pie quedaron, se les recordó el sentido de la vida. El respiro del este revive la promesa del nuevo Sol tan pronto la sangre deje de correr y las almas gemelas se encuentren en este largo periplo que aceptaron cursar a solas.
Arjuna no quería ni podía ver un apocalíptico desenlace en donde solo existen retoños de luz que se adueñan del destino elegido por la verdadera unión.
Es domingo según el calendario gregoriano que ya inútilmente intenta recordar su riguroso recuento del tiempo.
Es domingo y ya no hay un día soleado que disfrutar con la familia y los amigos. Ya no hay familia ni amigos para disfrutar de un día soleado.
Acomodando sus gafas con el dedo índice, Arjuna mira hacia arriba y codifica las señales que fueron entregadas por Melek Taus con el propósito de otorgar una breve y bien elaborada reseña a Talamasca… Y para llevar a cabo sus propios cometidos que con cautela reserva para si.
La investigación apenas comienza, si tan solo hubiera algo o alguien para distraerlo aunque sea un poco… Cosa que es tan improbable como la victoria que Roma pretendía concretar.
Domingo, ya a nadie le importa.
Ya no hay nadie.
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Lucifugus Realitas
Ouroboros
Las lunas de Alcione iluminaban mi piel celeste hace no mucho tiempo y ahora… Conversando con el viento del norte me encuentro en un desierto lejano, en un desierto sideral.
Pocos recuerdos tengo ya…
Día ciento once, onceavo sello, decimoprimer símbolo acompaña mi nombre. Nacido bajo la penumbra de la penúltima hora, la hora más oscura… La hora de más Luz. Aquí estoy, llévame ahora.
Las estrellas poseen un extraño fulgor al ser contempladas desde esta plataforma perdida en el cosmos, desde este gran barco galáctico que posee ningún rumbo en realidad. Aquí estoy, ¿Qué quieres de mí ahora? Nada… Aun no ahí respuesta.
Los Tritones regresan a las profundidades, las huestes astrales danzan con los elementos y los susurros de mil amantes me llevan hasta la lluvia azul que cae lentamente cual si fuera hecha de húmedas caricias nocturnas. Aquí estoy, ¿Puedes oírme?
Frágil, frágil es la briza que me envuelve y señala el fin de los tiempos empleando el lenguaje de los antiguos, aquellos que siempre fueron, son y serán. Endeble desasosiego se desvanece en el horizonte descosido. Las centurias están por morir para el regocijo del nómada que encontró un hogar al fin. Aquí estoy, de vuelta.
La cuenta termino, Andrómeda juega en el jardín de Dios y recoge los frutos de la primavera fantasmal que jamás reconoció su final. El brillo es enceguecedor… Enceguecedor… ¡Enceguecedor! Y Aquí estoy, te puedo ver.
Perdiendo el deseo de conservar mi esencia, quiero volar. Volar para llegar, volar para fundirme contigo y volver a comenzar. La arena que acarrea la ráfaga desértica emite un destello radiante y me dice que listo estoy.
Listo para andar el camino sin fin, listo para viajar e imaginar un destino que jamás llegara.
Las lunas de Alcione alguna vez brillaron para mi, solo para mi.
Pocos recuerdos tengo ya…
Día ciento once, onceavo sello, decimoprimer símbolo acompaña mi nombre. Nacido bajo la penumbra de la penúltima hora, la hora más oscura… La hora de más Luz. Aquí estoy, llévame ahora.
Las estrellas poseen un extraño fulgor al ser contempladas desde esta plataforma perdida en el cosmos, desde este gran barco galáctico que posee ningún rumbo en realidad. Aquí estoy, ¿Qué quieres de mí ahora? Nada… Aun no ahí respuesta.
Los Tritones regresan a las profundidades, las huestes astrales danzan con los elementos y los susurros de mil amantes me llevan hasta la lluvia azul que cae lentamente cual si fuera hecha de húmedas caricias nocturnas. Aquí estoy, ¿Puedes oírme?
Frágil, frágil es la briza que me envuelve y señala el fin de los tiempos empleando el lenguaje de los antiguos, aquellos que siempre fueron, son y serán. Endeble desasosiego se desvanece en el horizonte descosido. Las centurias están por morir para el regocijo del nómada que encontró un hogar al fin. Aquí estoy, de vuelta.
La cuenta termino, Andrómeda juega en el jardín de Dios y recoge los frutos de la primavera fantasmal que jamás reconoció su final. El brillo es enceguecedor… Enceguecedor… ¡Enceguecedor! Y Aquí estoy, te puedo ver.
Perdiendo el deseo de conservar mi esencia, quiero volar. Volar para llegar, volar para fundirme contigo y volver a comenzar. La arena que acarrea la ráfaga desértica emite un destello radiante y me dice que listo estoy.
Listo para andar el camino sin fin, listo para viajar e imaginar un destino que jamás llegara.
Las lunas de Alcione alguna vez brillaron para mi, solo para mi.
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Experiencia onírica
lunes, 22 de noviembre de 2010
Mas A.M.O.R Menos R.O.M.A
Hazle caras al espejo y diviértete con ellas
Platica contigo mientras te ríes de tus locuras
Llévate una mano al rostro y sonríe por ese pensamiento absurdo
Atiende al niño interior que ignoraste años atrás
Imagina imposibles posibles y escribe la solución
Enamórate de la vida más no de la necesidad
Canta, aunque sea en voz baja pero canta
Di no cuando realmente quieras decir no
Di si cuando realmente quieras decir si
Sorpréndete todo el tiempo haciendo cosas que jamás concebiste
Sonríele a la muerte y no le hagas la tarea fácil nunca
No intentes detener a tu corazón, no podrás por más que lo intentes.
Inventa una nueva canción y vuélvela inmortal
Encuentra a tu alquimista interior para convertir la soberbia en humildad, el odio en amor y la debilidad en poder.
Embellece el idioma que hablas para endulzar a las futuras generaciones
Olvida y perdona, olvida y perdona, olvida y perdona…
Toca un instrumento y conviértete en tu propio maestro
Gira de día, gira de noche. No dejes de girar.
Si a alguien haz de vencer y superar, que sea a quien miras cuando te diviertes haciendo caras en la soledad de tu habitación
Si algo haz de sentir… que sea paz, de lo contrario tendrás que aprender a ser niño otra vez.
Que la risa no pare, la soledad esta detrás de la puerta que debes dejar de abrir.
Vive, sueña y crea.
Y lo mas importante…
Márchate de esta vida con una sonrisa.
Juntos, siempre juntos.
Juntos, siempre juntos.
Juntos.
Platica contigo mientras te ríes de tus locuras
Llévate una mano al rostro y sonríe por ese pensamiento absurdo
Atiende al niño interior que ignoraste años atrás
Imagina imposibles posibles y escribe la solución
Enamórate de la vida más no de la necesidad
Canta, aunque sea en voz baja pero canta
Di no cuando realmente quieras decir no
Di si cuando realmente quieras decir si
Sorpréndete todo el tiempo haciendo cosas que jamás concebiste
Sonríele a la muerte y no le hagas la tarea fácil nunca
No intentes detener a tu corazón, no podrás por más que lo intentes.
Inventa una nueva canción y vuélvela inmortal
Encuentra a tu alquimista interior para convertir la soberbia en humildad, el odio en amor y la debilidad en poder.
Embellece el idioma que hablas para endulzar a las futuras generaciones
Olvida y perdona, olvida y perdona, olvida y perdona…
Toca un instrumento y conviértete en tu propio maestro
Gira de día, gira de noche. No dejes de girar.
Si a alguien haz de vencer y superar, que sea a quien miras cuando te diviertes haciendo caras en la soledad de tu habitación
Si algo haz de sentir… que sea paz, de lo contrario tendrás que aprender a ser niño otra vez.
Que la risa no pare, la soledad esta detrás de la puerta que debes dejar de abrir.
Vive, sueña y crea.
Y lo mas importante…
Márchate de esta vida con una sonrisa.
Juntos, siempre juntos.
Juntos, siempre juntos.
Juntos.
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Z-X: Vista interna
domingo, 21 de noviembre de 2010
Azul, Siempre Azul
Algunos le llaman la caída del hombre. Otros simplemente ignoran que son controlados silenciosamente a través de métodos insospechados mientras pretenden seguir con sus vidas aparentemente ordinarias.
En mi caso deje de entregar mi ser a las teorías relacionadas con la conspiración o al misterioso cosmos.
Dicen que como es arriba es abajo, que todo es el reflejo perfecto de la máxima ilusión inconsistente que juega en forma de peligroso vaivén imperecedero. Dicen… Siempre dicen.
Mientras miro a las ovejas dirigirse a su tétrico reposo en campos de concentración diseñados para alimentar la paranoia y la misantropía por medios que pudren hasta lo más recóndito del alma, tomo un respiro… Y pienso. Pienso en el momento en el que pierdo el control e inconsciente me vuelvo uno más de aquellos que ciegamente son encaminados hacia el terror y la separación que promete un eterno martirio.
Uno entre millones varado en un agreste suelo mortal he olvidado el camino de regreso. Hablando un idioma indescifrable me muevo con el viento, fluyo como el agua que no posee forma alguna, que imita tan solo al molde que se atreve a contenerle hasta el punto en que el espíritu incontrolable tiende a desbordarse de manera imparable y salvaje revelando su verdadera naturaleza.
Uno entre millones, maestro del disfraz y aprendiz de la humanidad me encuentro aquí, esperando…. Esperando.
Venus… Nada de esto se parece a ti.
Ishtar, seguro aun recorres el infierno dantesco, seguro desnuda te encuentras soportando los martirios terrenales… Y yo habré de seguirte para regresar a la primavera que aceptamos abandonar mientras el invierno nos envuelve en sus celosas alas glaciares.
Algunos le llaman la caída del hombre, por otro lado…
Yo solo le llamo el regreso a casa.
Todo el mundo extraña su hogar tarde o temprano y mi caso no es la excepción, de eso estoy seguro.
Ishtar… Ishtar… No debiste…
En mi caso deje de entregar mi ser a las teorías relacionadas con la conspiración o al misterioso cosmos.
Dicen que como es arriba es abajo, que todo es el reflejo perfecto de la máxima ilusión inconsistente que juega en forma de peligroso vaivén imperecedero. Dicen… Siempre dicen.
Mientras miro a las ovejas dirigirse a su tétrico reposo en campos de concentración diseñados para alimentar la paranoia y la misantropía por medios que pudren hasta lo más recóndito del alma, tomo un respiro… Y pienso. Pienso en el momento en el que pierdo el control e inconsciente me vuelvo uno más de aquellos que ciegamente son encaminados hacia el terror y la separación que promete un eterno martirio.
Uno entre millones varado en un agreste suelo mortal he olvidado el camino de regreso. Hablando un idioma indescifrable me muevo con el viento, fluyo como el agua que no posee forma alguna, que imita tan solo al molde que se atreve a contenerle hasta el punto en que el espíritu incontrolable tiende a desbordarse de manera imparable y salvaje revelando su verdadera naturaleza.
Uno entre millones, maestro del disfraz y aprendiz de la humanidad me encuentro aquí, esperando…. Esperando.
Venus… Nada de esto se parece a ti.
Ishtar, seguro aun recorres el infierno dantesco, seguro desnuda te encuentras soportando los martirios terrenales… Y yo habré de seguirte para regresar a la primavera que aceptamos abandonar mientras el invierno nos envuelve en sus celosas alas glaciares.
Algunos le llaman la caída del hombre, por otro lado…
Yo solo le llamo el regreso a casa.
Todo el mundo extraña su hogar tarde o temprano y mi caso no es la excepción, de eso estoy seguro.
Ishtar… Ishtar… No debiste…
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