jueves, 14 de febrero de 2013

Efímero Atardecer


He basado incontables decisiones en meras apariencias, optando por lo estético, por la mentira endulzada con el más fino de los placeres inmediatos que al emprender retirada deja un sabor en la boca… muy similar a la desolación.

Maquillaje, prosa ensayada y tiesos encantos. Me he cansado de las apariencias, que si bien, son una nimia advertencia de lo que el ser en cuestión pretende, si mal… una nimia advertencia de lo que el ser en cuestión pretende…

Las lecturas humanas tienden al fracaso, la imperfección nos rige por completo cuando carecemos de rumbo, cuando carecemos de algún destino.

He abusado incontables veces del vicio lujurioso, de la rústica mirada periférica o “de reojo”, de recalcitrantes pensamientos carentes de sobriedad que me conducen al borde de la insanidad casi perpetua.

Como el payaso cuyo maquillaje llora finge una sonrisa al infante que se le aproxima curioso,como las solitarias mujeres abusan del azúcar para suplicar en silencio. Todo parece predicar un falso contento, un falso esto o aquello…

Predicar con el ejemplo adverso, predicar para exigir lo contrario a lo enseñado y diseñado… Como quien buscare odiar y recibir afecto cual moneda de cambio.

He circundado a las apariencias en las lejanías del ficticio “semi-olvido”, esquina con “si claro”. Hoy han venido ellas a tocar a mi puerta. Traen varios regalos y piden perdón…
Puedo mirar con claridad como sostienen un ramo de flores con la derecha y como ocultan la izquierda tras la espalda…

Puedo observar nuevamente. Un nuevo juicio, presumiblemente…

¿Presumiblemente?

Y yo, triste, les cierro la puerta. Suelto una carcajada y aguzo el oído. Es la música la que importa….

domingo, 10 de febrero de 2013

Alastis: The veil has been ripped


Direct space, towards the ancestral core
Heading to nowhere? No more
Relief is what my heart can compel
Now, listen. Stay still.
The beclouded Elysium no longer talks to me
I allowed the deceive to make a move and speak a single word
Yes… To get aware of my own forgotten truth
I am ready to set on fire my own demise
To dance around dead crops after having raised from the cold ashes
And let my wings taste the windy realm of forsaken shattered disgraces
Today I am full of you; I am in love with you
Commanding energy above…
I shall delight in our private celestial downpour
Kinetic state of awareness, my love
Let us begin with the harvest
Save us from a new wave of crocked oddity
All systems settled down
The flight…. Is forthcoming
Good bye!



And hello, Again

sábado, 9 de febrero de 2013

Ella... Siempre


Ella lo vió. Sonrojó su rostro al descubrirle ahí una vez más. Sentado, dándole la espalda. Esperó durante algunos días para confirmar su sentimiento. Arrojó un “hola” al unísono.
Él la escuchó  sorprendido. Los vellos de su cuello se erizaron por completo. Aquella voz era inconfundible. Éter, morfina para un ficticio desamor tan torcido como enfermo. Su espíritu se iluminó flagrante y nació el silencio.
Hola- Habiendo torcido su cuerpo para verla, él emitió un saludo diáfano e inconcluso.  Miró sus ojos y nuevamente, nutrió a su memoria con la imagen del afilado rostro femenino que tanto anhelaba apreciar.
La chica tomó asiento frente a él y sin basilar, se amoldó hábilmente a la conversación del pequeño grupo que ya se encontraba reunido en el interior del salón.
El irradiaba una seguridad que no empataba con sus sentimientos. Algo distante, frio. Sentía miedo en realidad. ¿Miedo de qué?  Se preguntaba ella mientras lo estudiaba con la mirada, haciéndole un hueco al pensamiento también.  Ay de aquella persona que entregue su ser por completo a un hermético extraño.
El solía jugar con el tiempo, es lo que la chica desconocía. En el pasado, él solía tramar mil situaciones en la mente antes de emprender.
El chico titubeo pero lo consiguió. Pudo dirigirle la palabra certera y amablemente. Su alma se regocijó en puro éxtasis cuando ella le devolvió una sonrisa perlada que fluía con la risa emisaria de un corazón rebosante, palpitante.
Era muy temprano, ambos habían disfrutado por separado de un cuantioso desayuno. Fue lo único que supieron del otro. Las clases habían iniciado.
Había llegado el momento de actuar diferente.
Cuando menos lo esperó, la sesión había concluido. Ella había desaparecido ya como el ayer más feliz.
Hasta siempre
El no volvería a verla, no al menos durante un largo tiempo. Los menesteres de la cotidianidad sabrían devolverle la paz mientras el suave canto de la esperanza endulzare su oído noche tras noche…
Al fin y al cabo, existen millones en el mundo ¿Qué no?
No... Era esto último, un estúpido pensamiento.
Uno que lo anclaría en lo mismo una y otra vez...

Tiempo de navegar, con ella....