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lunes, 11 de abril de 2011

Un mejor mañana

Marcho ahora y sigo la nueva línea. Me he enlistado a un grupo formado por callejeros sobrevivientes que se refugian en el interior de un edificio compuesto por múltiples departamentos. El edificio carece de servicio alguno y aun no me revelan la localización exacta de la fuente que logra brindarnos lo necesario para seguir resistiendo en este hostil territorio.
Cuando desperté, creí que tendría un día tan común y corriente como los otros. Experimente una sensación de soledad indescriptible tan pronto me puse de pie para ver mi habitación y el resto de mi hogar que se encontraban inusualmente deteriorados. Con un aspecto de abandono total, los escombros que en algún momento me dieron cobijo y tranquilidad gritaban desgarradoras advertencias. El exterior no daba señales confortables, al contrario, se mostraba más agresivo. Calles fantasmales y repletas de infinidad de coches amontonados y desordenados, sucias ratas por doquier royendo cadáveres de todo tipo en estado de putrefacción bastante avanzada cuya pestilencia era omnipresente, edificios descoloridos y garabateados con mensajes apocalípticos viéndose cuál siniestros mausoleos de concreto. Lo más espeluznante fue observar un cielo tan enfermo y gris como la tierra agonizante. Imagine que incluso aquellos escombros mortecinos que recién había dejado ofrecían mayor seguridad.
Este es un mundo totalmente diferente y colapsado, cuando lo entendí solo una idea cruzo por mi mente: “Misión cumplida, humanos, logramos convertir nuestro hogar en un verdadero infierno sombrío.”
También recuerdo cuando comenzó el terror. Fue la primera vez que escuche los aterradores lamentos prolongados y espeluznantes de aquellos que alguna vez se autoproclamaron civilizados y se habían transformado en marionetas insaciables de amarillenta carne rancia.
Creo que ya he estado toda una eternidad aquí, no sé qué diablos hice para merecer esto. Me conforta creer que esto es un mero sueño, aunque parezca tan real que incluso llego a soñar dentro del mismo. Cuando logro ignorar esos ojos tan llenos de muerte y los aullidos acres que provienen del exterior del edificio sueño que estoy a salvo en un mundo donde las promesas parecen tener alguna clase de valor, excepto si estas provienen de la mente retorcida de algún político que intenta unificar a todo el mundo bajo un solo gobierno.
Mientras tanto, sigo pensando y recordando. Hoy será una noche larga, es mi turno de hacer guardia y creo ver algún despojo aullante aproximarse.

martes, 1 de febrero de 2011

El Arribo (Desde la mirada profunda)

El eclipse abrió la puerta una vez más. Conectando nuestra realidad con la suya, abordamos la nave que llaman tierra, cuyas condiciones a pesar del maltrato dado siguen siendo superiores a la tierra que nosotros heredamos. Para encontrar un sitio mejor en el cosmos y perpetuar la especie, ahora estamos aquí, nuestro hogar algunos siglos en el pasado, alimentándonos de aquello que solíamos ser generaciones atrás.
Los humanos se conceptualizan en un campo diverso al nuestro, vaya burla. Tan solo somos la descendencia de aquellos que sobrevivieron a la cacería hace cuatrocientos años. Ahora los papeles se revierten, mis ancestros huían de criaturas como yo, mis ancestros jamás imaginaron que su propio reflejo les asustaría… Se creían tan puros, tan incapaces de mirarse de tal modo que irremediablemente decidieron creerse diferentes a nosotros…
Hemos aparecido en diversas épocas de la humanidad. En algunas hemos sido considerado encarnaciones de Lucifer, en otras tan solo personas excéntricas con talentos sobrenaturales y una escasa capacidad de socializar, en otras… incluso héroes. Pero en cada eslabón de la historia en la cual hemos decidido aparecer debido a que encontramos la puerta que conecta nuestro mundo perdido siglos en el futuro con este que aun después de todo aparenta conservarse mejor que el nuestro, seguimos siendo desconocidos para nuestros antecesores que conservan ideas erróneas sobre nosotros, sobre lo que serán ellos muy pronto.
Decidí venir aquí para respirar y dejar de lado un universo hostil que jamás descansa, estoy aquí para ser la forma viviente más agresiva de este ecosistema dañado solo para deslindarme de preocupaciones mientras tengo el placer de erradicar al virulento parasito que decidió adueñarse de la tierra. No, mi intención no es impartir justicia a la escoria del universo, es alimentarme de ella mientras encuentro un nuevo hogar.
No estoy muerto, no carezco de sentimientos ni de sueños. Tan solo la necesidad de sobrevivir cambio mi estructura genética para soportar un infierno terrenal. Mis condiciones aquí son supra humanas y poseo una gran ventaja desafortunadamente… Para mi alimento.
Según mis cuentas, este es el tercer día desde nuestro arribo a esta plataforma. Puedo percibir la fragancia del pánico a donde quiera que vaya. En el interior de un edificio en ruinas, la boca de un callejón sin salida en el triste cobijo de un sótano empolvado siempre habrá un insecto titubeando mientras ruega por su vida. Los humanos no son muy inteligentes ni cuidadosos con sus emociones que delatan su efímera presencia insignificante. En el instante que pienso que provengo de semejantes criaturas siento la invasión de una irritante sensación nauseabunda.
Esta noche sin luna me sonríe… La libertad, la vida que puede ser arrebatada en cualquier momento me llama y no resisto un segundo.
Ahora más vivo que nunca, me he regalado un jardín edénico en el cual podre deleitarme en el placer absoluto, sumergirme en cristalinos lagos que se teñirán de rojo muy pronto…

martes, 25 de enero de 2011

El arribo ( La versión de Augusto) PT 1

Las cosas aquí han cambiado bastante desde que el amanecer nos abandono y las criaturas nocturnas llegaron. Este es el tercer día que llevo sin dormir, es el tercer día de oscuridad total y todo el mundo se ha vuelto loco con debida razón.
Me encuentro solo desde ayer. Buscando escondites y víveres en mercados abandonados puedo observar a aquellos que se llevaron a Vysil… Parecerla estúpido pero siento que aun sigue viva.
Es extraño, tengo la vaga impresión de que durante algunos años algo o alguien estuvo intentando advertirnos acerca de todo esto a través de diferentes medios mientras nosotros lo tomábamos a la ligera o incluso poca atención prestábamos considerando todo lo desconocido irreal. Ahora veo que el mundo va a la par con la imaginación prácticamente, aquí todo puede suceder… ¿Pero por qué así? Tal vez porque jamás creímos en un sueño mejor. ¿Acaso esto es lo mejor que pudimos construir?
El sótano polvoriento y reducido se acostumbra a mi más fácil de lo que yo me acostumbro a él. Mis pulmones aun se sacuden por la magra bocanada de aire putrefacto que obligadamente reciben segundo tras segundo. La luz es escasa, realmente escasa… Es por eso que las criaturas decidieron venir, no cabe duda. No ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y no he tenido el des fortunio de mirar cara a cara a una de esas aberraciones pero cada vez las entiendo un poco más. Al principio, cualquiera podría cometer el error de confundirles con humanos ordinarios como nosotros pero su mirada penetrante y su piel pálida lo revela todo aun desde la lejanía.
Llegaron sin avisar, llegaron junto con la inmensa conmoción que sacudió al mundo cuando misteriosamente el Sol no realizo la aparición que nadie venero, que nadie tomo en cuenta y que incluso algunos habían llegado a despreciar.
Cuando el mundo se preguntaba qué había sucedido y las noticias solo abarcaban ese tema, comenzaron los gritos.
Me encontraba en las calles en compañía de Vysil, averiguando y metiendo la nariz en donde no nos interesaba. Nos reíamos de los tipos andrajosos que pregonaban y exhibían carteles con mensajes apocalípticos cuando súbitamente la casería comenzó así sin más.
A punto de ser aplastados por una estampida conformada por humanos que apenas lograba seguir un instinto primario de supervivencia, tome la mano de Vysil y salimos disparados hacia un callejón que albergaba la más densa oscuridad. Dos segundos después escuchamos y sentimos a la tierra retumbar mientras la ola de carne huía velozmente.
Tan pronto la muchedumbre espantada se alejo llevándose el sonoro pánico consigo, la nube de polvo que había sido formada se disipo mostrando los cuerpos aplastados de aquellos que eligieron el peor momento para tropezarse y besar el suelo.
Vysil reconoció a un amigo, Efraín. Gemía y apenas podía mover algunos dedos de su mano derecha que yacía sobre sus costillas fracturadas. Justo cuando salió en pos de su amigo la sujete con fuerza del brazo, algo no andaba bien desde luego.
Golpeaba mi pecho con sus puños y lloraba para que la dejara ir, intente calmarla mientras la abrazaba o más bien, la aprisionaba entre mis brazos para conservarla junto a mí, en la quietud de la oscuridad del callejón.
El clima se volvió gélido, exhalábamos inmensas cantidades de vaho y nuestras extremidades comenzaban a temblar. Escuchamos pasos, innumerables pasos aproximarse desde la misma dirección de la estampida. Eran pasos que no llevaban prisa, pasos que iban coordinados uno con el otro aunque no a la perfección. Irradiaban tranquilidad y demasiada fuerza.
Se detuvieron justo enfrente de nosotros. Contuvimos la respiración y en mis adentros rogaba y pensaba en no ser detectados por las siluetas que apenas lograba distinguir entre la espesa niebla que había arribado y plagado la totalidad del panorama tan peculiar.
Algunos de ellos se agacharon y recogieron los cadáveres que habían quedado tras la estampida humana. Siguieron su camino con la misma calma. Tan pronto se alejaban, la niebla se volvía menos densa y el calor regresaba aunque seguía sintiendo el alma pendiendo sobre un hilo…
Fue la última vez que vi a alguien conocido a excepción de Vysil, que seguía conmigo y se derretía en interminables lágrimas de desesperación y terror.
¿Que era lo que el mundo experimentaba ahora? No soy el indicado para responder pero si tengo la certeza de algo… La cuenta ahora es regresiva.
Escucho pasos, polvo cae en mi cabeza y quiero estornudar. Siento frio y una extraña niebla obstaculiza mi corta visión, ya no estoy solo aquí, tendré que guardar silencio…
Incluso dentro de mis pensamientos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El viento del oeste reaparece.

Realmente haz colmado mi paciencia, mortal. Haz llegado hasta aquí con la sola intención de conocer más sobre mí.
Durante largos siglos me he tomado la molestia de observar a los de tu especie con la esperanza de encontrar algún recipiente que no me incite a devorarle, algún recipiente cuyo contenido sea más valioso que la misma sangre contaminada que corroe y recorre sus putrefactas venas. Entregado al ostracismo, solo expongo mi existencia cuando la necesidad de alimentar este insaciable apetito retuerce mi carne muerta.
Mi corazón dejo de palpitar antes que tus ancestros conocieran la luz del día, mi alma abandono este mundo cuando el inicio de los nuevos tiempos eran en aquel entonces pensamientos revolucionarios que apenas tomaban forma y se veían incluso descabellados pues albergaban conceptos futuristas que no podían ser concebidos por tu arcaica especie que sigue tan perdida en la niebla de la conciencia como muerta en vida. Yo soy la sarcástica expresión proyectada de la inmundicia de tu mundo que desea prolongar su existencia innecesaria obligando a su vez, a prolongar la aguda agonía que acaece en tu mundo mientras expira paulatinamente con el simple deseo de dejar de existir.
No, no tomes asiento. No es mi deseo que sientas comodidad. No te atrevas a subestimar la situación en la cual te encuentras. ¿Quieres seguir mi consejo? Bien, entonces mantente alerta ahora y siempre. Sabes que existo y eso es suficiente para mí. Desde mi lejana morada vigilare cada uno de tus movimientos. No te atrevas a revelar mi paradero, no te atrevas a revelar mis enseñanzas y mucho menos, escucha y entiende bien esto, mortal… No te atrevas a creer que podrás caminar con seguridad por las noches desde ahora, pues es mi forma egoísta de manifestar mi existir, es el modo que tengo para conocer la vida eterna… Es la vida que ciegamente elegí y ahora debo seguir hasta el fin de los ciclos cuya luz habré de esquivar hábilmente pues es mas mi temor de conocer la luz que mi deseo de fundirme con los de tu especie en aquel paraíso que estúpidamente predican y creen tan real. El simple hecho de pensar que puedo ser parte de ti, de ustedes para dejar mi yo y formar un nosotros me recuerda a las terribles pesadillas que asechan mi descanso. ¡Es inconcebible!
Mi nombre es Drunshkah, hijo de Céfiro. La tierra que me vio nacer ha cambiado de nombre y de forma tantas veces como cambias de mente en el simple transcurso de un año. Más antiguo que las místicas tierras egipcias y la terrible Roma, mi extinto pueblo vivió para mirar las estrellas y para crear el portal que liberaría a toda forma de vida de las ataduras que anclan al espíritu para lograr despertar del ensueño. Eso jamás sucedió. En cambio, lar ordenes espirituales que lideraban a la humanidad de aquel entonces fueron corrompidas por seres que aun no deberán ser revelados, pero cuyo poder desencadeno la verdadera esclavitud y el sufrimiento… Que hasta ahora sigue vigente. Yo fui uno de los “afortunados” al recibir un castigo menor. Yo tuve, tengo y tendré la oportunidad de seguir recolectando datos que tarde o temprano serán inútiles, pues la verdad se aproxima. Sigue de pie, mortal… Mi historia apenas inicia.

martes, 23 de noviembre de 2010

Kali Yuga

Arjuna es el nombre del agente de Talamasca que abarca el importante caso que roba la atención del mundo y sobre todo, de las sociedades secretas en la actualidad.
Nibiru se asoma y muestra su cuerpo estelar. El velo a caído desnudando la verdad que durante milenios oculta permaneció para los mortales ingenuos y ciegos.
Las creencias de cada humano se desmoronan agresivamente, las masas que jamás recuperaron el control sobre sus mentes domadas desaparecen con el paso de las horas y regresan al vacio.
La tierra cambia recreando horror en su fatídica sacudida anticipada eones atrás por mentes que dejaron rastro de su brillante vínculo en cada rincón insospechado de la cuna de la raza aria.
Dentro del cataclismo y las frustraciones que este ha traído consigo, Arjuna conserva la calma mientras observa la recién nacida verdad cuyo estandarte es el final y el inicio del nuevo período que vuela los sesos de los conservadores y fanáticos del orbe.
Han pasado tres días desde lo que últimamente se conoce como “el arribo”. No hay rastro alguno del Sol y la grisácea aura devora con velocidad fugaz cada alma que sucumbe ante las penurias que corroen los primitivos sentidos que encarcelan al verdadero ser.
-“Ahora es el momento adecuado para que Kali regrese al vórtice y devuelva la luz que arrebato de los sabios”. Arjuna recordó las palabras que un extraño viejo amigo pronuncio antes de desaparecer la primera noche, la noche del arribo.
Todo se desbarata como castillos construidos con naipes. Las señales celestiales proyectadas por el espíritu del norte se plasman en el oscuro cielo señalando augurios benevolentes para los serenos y para los creyentes que decidieron aguantar las inclemencias honorablemente. El oeste rebela el origen misterioso de la creación y responde las incógnitas que parecían indescifrables apenas días atrás. La corriente del sur acarrea los sueños perdidos y olvidados. A todos aquellos que de pie quedaron, se les recordó el sentido de la vida. El respiro del este revive la promesa del nuevo Sol tan pronto la sangre deje de correr y las almas gemelas se encuentren en este largo periplo que aceptaron cursar a solas.
Arjuna no quería ni podía ver un apocalíptico desenlace en donde solo existen retoños de luz que se adueñan del destino elegido por la verdadera unión.
Es domingo según el calendario gregoriano que ya inútilmente intenta recordar su riguroso recuento del tiempo.
Es domingo y ya no hay un día soleado que disfrutar con la familia y los amigos. Ya no hay familia ni amigos para disfrutar de un día soleado.
Acomodando sus gafas con el dedo índice, Arjuna mira hacia arriba y codifica las señales que fueron entregadas por Melek Taus con el propósito de otorgar una breve y bien elaborada reseña a Talamasca… Y para llevar a cabo sus propios cometidos que con cautela reserva para si.
La investigación apenas comienza, si tan solo hubiera algo o alguien para distraerlo aunque sea un poco… Cosa que es tan improbable como la victoria que Roma pretendía concretar.
Domingo, ya a nadie le importa.
Ya no hay nadie.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Azul, Siempre Azul

Algunos le llaman la caída del hombre. Otros simplemente ignoran que son controlados silenciosamente a través de métodos insospechados mientras pretenden seguir con sus vidas aparentemente ordinarias.
En mi caso deje de entregar mi ser a las teorías relacionadas con la conspiración o al misterioso cosmos.
Dicen que como es arriba es abajo, que todo es el reflejo perfecto de la máxima ilusión inconsistente que juega en forma de peligroso vaivén imperecedero. Dicen… Siempre dicen.
Mientras miro a las ovejas dirigirse a su tétrico reposo en campos de concentración diseñados para alimentar la paranoia y la misantropía por medios que pudren hasta lo más recóndito del alma, tomo un respiro… Y pienso. Pienso en el momento en el que pierdo el control e inconsciente me vuelvo uno más de aquellos que ciegamente son encaminados hacia el terror y la separación que promete un eterno martirio.
Uno entre millones varado en un agreste suelo mortal he olvidado el camino de regreso. Hablando un idioma indescifrable me muevo con el viento, fluyo como el agua que no posee forma alguna, que imita tan solo al molde que se atreve a contenerle hasta el punto en que el espíritu incontrolable tiende a desbordarse de manera imparable y salvaje revelando su verdadera naturaleza.
Uno entre millones, maestro del disfraz y aprendiz de la humanidad me encuentro aquí, esperando…. Esperando.
Venus… Nada de esto se parece a ti.
Ishtar, seguro aun recorres el infierno dantesco, seguro desnuda te encuentras soportando los martirios terrenales… Y yo habré de seguirte para regresar a la primavera que aceptamos abandonar mientras el invierno nos envuelve en sus celosas alas glaciares.
Algunos le llaman la caída del hombre, por otro lado…
Yo solo le llamo el regreso a casa.
Todo el mundo extraña su hogar tarde o temprano y mi caso no es la excepción, de eso estoy seguro.
Ishtar… Ishtar… No debiste…

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Afelio

Me pregunto si alguna vez alguien más sintió lo que yo ahora siento. Me pregunto si alguien más estuvo en este sitio antes. Todo tiene un aspecto tan extraño… Como si en tiempos inmemorables la inteligencia de aquellos momentos hubiera edificado una metrópoli tan avanzada solo para dejarla olvidada. ¿Que caso tiene hacer eso? Rodeado de edificios ancestrales con curiosos detalles que aparentemente engendraron el actual concepto “futurista” me eh quedado perplejo. Toda una ciudad abandonada, nadie, realmente nadie mora aquí. Pero lo más importante es: ¿Qué diablos hago aquí? Y ¿Cómo llegue? Esto no se parece a nada que yo halla visto antes. Apenas puedo describirlo con mi anticuado léxico e intelecto restringido. Me limito a caminar tan solo entre colosales estructuras construidas con un material mas solido que el granito. ¿Qué como se que es mas solido que el granito? Bien, no tengo idea, pero es la clase de comparación que alguien suele hacer cuando se percata que algo es realmente solido ¿no es así? Clichés diría yo, me permitiré uno de vez en cuando.
Eh llegado a un punto en el cual no existe retorno. Solo puedo charlar conmigo mismo y eso siempre me pareció extremadamente enfermo pero ahora, no tengo alternativa debo admitir.
Eh morado dentro de esta ciudadela durante tiempo indefinido. Habré de alucinar pero ¿Que otra opción tengo?
La única idea que llama mi entera atención es la que me impulsa a documentar todo. Absolutamente todo. Con redundancias, faltas de ortografía y dos o tres violaciones textuales mas.
Algo aquí me esta drenando, puedo sentirlo mas no verlo. Creo que con sentirlo es suficiente ¿no? Eso me recuerda a una frase que decía: “La realidad no puede ser percibida por lo sentidos” cosa que me espanto por que por obvias razones no lograba (y… Para ser franco aun no logro) entender. Oh pero que diablos, alguna energía vampírica me aborda, puedo estar seguro. No necesito tener algo o alguien sobre mí para saber que me están drenando. Me siento débil, tan débil. Apenas puedo con esta tarea.
Eh llegado a una calle anchurosa, supongo que es la principal. No tengo idea de cómo lo se, solo me dejo llevar por la apariencia y la calidad visual que ofrecen los establecimientos que ahí se encuentran. Los edificios mas sofisticados en cualquier sentido se localizan justo aquí. Estructuras aerodinámicas resplandecientes. Pareciera que están construidos con espejos gigantescos tan solo, pero no es así. El uso de esta clase de piedra tan extraña que simula el cuerpo de un espejo predomina generalmente en los edificios mas ostentosos y en aquellos cuya base es invisible o… ¿Realmente están flotando? Quien sea el dichoso patán que logre dañar aunque sea un poco la fachada reflejante de estos descomunales edificios será acreedor de mi eterno asombro. Lo digo por que ya lo intente y no conseguí hacerle un solo rasguño. ¿Qué por que lo hice? Vamos… lo haría cualquiera tan aburrido, confundido y retorcido como yo al carecer de supervisión… No, no logre nada. Ningún edificio esta asegurado. El paso es libre (al menos a los edificios terrenales si) pero no hay nada dentro. Nada en el interior de los edificios, nada, nada, nada… son solo gigantescos cascarones abandonados, relucientes pero abandonados. No tengo idea del propósito con el cual todo esto fue cimentado, todo esto debió tener un motivo, si, cualquiera lo sabría…
A veces llego a imaginar que la urbe jamás se ocupo, llego a imaginar que aun no es la hora en la cual cobrara vida. Llego a imaginar que aquellos seres que levantaron del polvo esta gran metrópoli aun esperan el momento adecuado para llegar a casa, pero… Son solo patrañas que un desquiciado inventa al esperar un final más fantástico que la fría obviedad del momento. ¿Cómo diablos llegue? Ah, no parare de preguntarlo una y otra vez. Si tan solo alguien pudiera contestarme, alguien… No, yo no cuento (¿Por que no?) Bueno, por que no… (Tan solo un poco, tendrás que conformarte con esto, lo sabes… ¿durante cuanto tiempo? Ni yo lo se… pero créeme, me siento menos gustoso que tu.)
Las puertas que permiten el acceso a cada edificación se abren y cierran por si mismas. Se que no es la gran cosa pero aquí viene lo divertido o curioso. El secreto es que aquí no es igual que en los supermercados o plazas comerciales a las cuales estaba acostumbrado. Descubrí que tengo que imaginar, pensar en ello. Sentir que las puertas se abren solo para mí, de lo contrario solo estrellaría mi rostro una vez más sobre el frio material con el que están hechas.
Pudo ser un científico, un arqueólogo, un… lo que sea que sepa estructurar enunciados con mas clase o diagnosticar eficientemente cualquier situación debido a sus grandes estudios costosos. Pero no, tenia que ser yo. Yo.
Estoy cansado de edificios enormes y vacios, flotantes o con diseños extravagantes que jamás imagine ni creí posibles. Estoy cansado de este cielo gris y la ausencia del viento, es la capital espectral que jamás soñé. Estoy batido por mi propia voz. Mis pensamientos incansables que no me llevan a ningún lado. Solo preguntan, preguntan, ¡preguntan!
Al caminar durante largo tiempo de modo pusilánime llegue hasta lo que parece ser una plaza. Una plaza desolada en cuyo centro sobresalía una enorme pirámide blanca tan lisa que mi propia mirada se escurría al no poder contemplar un punto fijo. Alrededor de la pirámide se encontraba un enorme círculo escarbado en el piso. Si no me equivoco este fue cubierto o más bien, rellenado con el mismo material níveo y pulcro del cual esta conformada la pirámide. Según mi imaginación tuvo que ser liquido antes de llegar a su actual etapa solida y radiante. Jamás había visto un material semejante. Alrededor del círculo simulan “orbitar” otros tres círculos pequeños escarbados para recibir el mismo acabado con mismo material que la figura anterior. En el interior de cada círculo se puede apreciar un símbolo único. No seria extraño el mencionar que jamás había visto tales inscripciones antes. Me pregunto como se vera esto si se contempla desde una perspectiva aérea y si, también me pregunto que significado alberga esta figura compuesta. Seria muy estúpido si creyera que es meramente decorativo, ¿cierto?
No hay arboles aquí, no hay vegetación en lo absoluto… Cuando digo que no hay vida, hablo en serio. La atmosfera grisácea contribuye seriamente a sumergirme en un estado nada placentero. La diferencia entre este sitio y la muerte es que aquí jamás hubo vida, siempre “fue”. Por lo tanto considero un error garrafal llamar a este yermo paraje un lugar muerto. Mas bien, perdido en el espacio, en el tiempo, esperando. Siento a la semilla que será depositada con cuidado en el futuro tan lejos, durmiendo en lo profundo del universo.
Mientras tanto, algo que no puedo ver sigue ahí succionando con fuerza. ¿Cómo? No tengo idea pero no puedo estar tan loco aun, se que esta ahí… si, “ahí”. Jamás fui paranoico o esquizofrénico, lo juro pero es que este sitio descompone a cualquiera, estoy seguro. Si tan solo tuviera la oportunidad de tomar alguna fotografía no lo pensaría dos veces y la anexaría a este documento para que en caso de que logre regresar a casa pueda revelar este extraño hallazgo con el resto de mortales ignorantes. Si, ignorantes por que estoy convencido de que estoy en un sitio más allá de la inteligencia humana. Es por eso que no puedo decir con claridad en donde estoy, como llegue y que es todo esto, nadie lo imagino para mí antes, nadie me lo explico antes…
Deseo dejar de escribir como una victima pero es que ¿existe algún otro estado posible para mi? Como no sentirme participe de una broma cruel en la que yo soy el peón. Bien, sigo el camino, no queda otra opción me temo. Mientras me siento observado.
Encontré otras dos plazas similares a la primera, en estas existían pirámides del mismo tamaño en cuyo alrededor habían inscripciones únicas también contenidas por formas circulares. Estoy seguro que las horas pasaron y no logre percibir cambio alguno en mí alrededor. No alcanzo a ver algún sol, algún satélite, algún cuerpo prominente orbitando en la bóveda cenicienta. Solo tenues destellos desesperados de luz queriendo escapar de una prisión oscura que opaca el firmamento de modo implacable.
No es día, no es noche. ¿Que es esto? Un eterno estado nublado que no engendra esperanza al parecer.
Estoy entre el día que aun no decide nacer y la noche que aun no decide morir.
No, aun no estoy tan mal como para llegar a esos límites, aun no estoy listo para abandonar la esperanza. Sigo investigando, sigo husmeando, sigo creyendo.
No tengo idea de cómo llevar a cabo mis registros, mi bitácora. De cómo organizar mis ideas y hacer esto más entendible, al menos para mí. Si leyera esto con calma en otro tiempo y espacio tal vez no lograría entender ni una simple idea de todo este delirio que intento explicar.
Eh llegado a lo que parece ser la periferia de la metrópoli, puedo ver el horizonte despejado. Lo ultimo que brota de los suelos de esta metrópoli es un sector repleto de capsulas enormes que podrían servir como refugio o como contenedores de… “que se yo”. Lentamente me aproximo para lograr notar que no tienen ni el más ligero velo de polvo cubriéndoles. También puedo notar que había algo escrito en cada uno de los contenedores azulados con forma semiesférica. Pueden ser palabras, nombres, fechas… No tengo idea, pero tan pronto tenga algún modo de reproducir los dibujos los adjuntare al archivo.
Ahora me retiro un poco dando siete extensos pasos hacia atrás para contemplar mejor la escena. Atrás de mí están los monstruosos edificios atemporales. Enfrente de mi se encuentran siete hileras con siete capsulas cada una. Las capsulas curiosamente están a una distancia de siete pasos entre si. Al abrirme paso entre las capsulas note que todas eran idénticas excepto una. La cuarta capsula de la cuarta hilera conserva un rojizo destello espectral. Parece estar construida con un material sublime, desde luego, designada para alguien o algo semejante estoy seguro.
La entrada esta compuesta por dos hojas o puertas tan solidas como el resto del caparazón. Intente abrirlas valiéndome de mis pensamientos como en veces anteriores pero esta vez fue inútil. Cuarenta y nueve capsulas. Pude abrir cuarenta y ocho pero solo me interesaba la unica que no lograba abrir, aquella con un símbolo diferente encriptado en el interior de un disco que se encontraba bien fijado en el marco superior de las puertas.
Llega a mi mente la imagen de las plazas que visite con anterioridad y recordé que había símbolos grabados en el interior de los círculos que orbitaban según el dibujo en el suelo al rededor de la pirámide.
Son tres pirámides, tres círculos mayores y nueve códigos o símbolos contenidos por círculos más pequeños. ¿Todo eso podría tener relación alguna con los contenedores o solo busco pretextos para creer que esto podría ser interesante? No tengo idea sinceramente y me parece muy pronto el hacer conjeturas.
Mientras tanto… Recuerdo lo que se sentía tener una vida ordinaria en un mundo ordinario.

Génesis

El ciclo ha llegado a su final y el mundo lo sabe… Es por eso que corren, todos corren.
Parado me encuentro dando la cara al tumulto frenético que amenaza con apisonarme. En repetidas ocasiones algunos incautos que espantados miran hacia atrás colisionan conmigo mientras atónito miro como el cielo se eclipsa bajo el ropón de la noche sintética creada por un cuerpo enorme.
-¿Qué carajo te sucede? Vámonos de aquí. ¿Estás loco?
Si tan solo Fabre me hubiera acompañado. Si tan solo no hubiera corrido como el resto y hubiera soportado conmigo sin tener que huir despavorido de algo que el, la gente… El mundo desconoce realmente.
Y es que siempre es así, los humanos juzgan la obra antes de que el telón se corra.
Yo soy de los que aplauden hasta el final.
Había dejado de fumar meses atrás pero creo que esto merece un maldito cigarrillo.