domingo, 3 de abril de 2011

Postapocalíptica

¿Hacia donde tengo que ir ahora? Los ancestros narran historias contadas por los ancestros de sus ancestros. Historias indudablemente sorprendentes. Hablaban sobre hombres y mujeres que a diferencia de nosotros, eran libres. Yo también me reí cuando lo escuche por primera vez, pero el viejo 43 me miro con severidad y levanto su dedo índice con fuerza, apuntando hacia el cielo para después dirigir su trémula punta huesuda directo a mi rostro mientras bramaba incansablemente repitiendo que era la verdad y nadamas que la verdad.
Quisiera un mundo en el cual no necesitara una máscara para respirar, un mundo en el cual creciera el alimento del suelo, un mundo en él se pueda obtener con facilidad alguna clase de líquido por no evocar una blasfemia y decir “agua”.
718 siempre me dice que sueño demasiado, dice que son solo historias inventadas por ancianos sin que hacer. 718 siempre tiene la razón, sabe demasiado. No hay cargo alguno al soñar.
Y aquí viene la unidad KZ-Y3052 con nuestra ración de alimento y luz.
Lo que si no le creo a los decrépitos ancianos es que, según los mitos del pasado, nuestro cielo en algún momento fue brillante y azul. Esa patraña es tan creíble como la idea de que alguna vez hubo un dios.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Intermedio: Preludio del nuevo Sol

Todo este tiempo has creído que te encuentras en la más profunda soledad
Sabes que te equivocas, lo sé también…
¿Cuanto tiempo habrás dejado ir antes de sonreír y retomar el vuelo que pendiente has dejado?
Solía cantar para ti todas las noches pensando en que jamás olvidarías mi voz después de nuestra partida.
La oscuridad siempre es más densa minutos antes del amanecer, que las falsas impresiones jamás llenen con dudas tu alma.
Más allá de los sentidos estaremos cuidando tu andar trémulo y sonámbulo...
Más allá de los sentidos llegaremos a ti a través de los cálidos rayos del nuevo sol.
Que la escarcha invernal envuelva mas no congele tu corazón
El día está por llegar.
Aquí

martes, 1 de febrero de 2011

El Arribo (Desde la mirada profunda)

El eclipse abrió la puerta una vez más. Conectando nuestra realidad con la suya, abordamos la nave que llaman tierra, cuyas condiciones a pesar del maltrato dado siguen siendo superiores a la tierra que nosotros heredamos. Para encontrar un sitio mejor en el cosmos y perpetuar la especie, ahora estamos aquí, nuestro hogar algunos siglos en el pasado, alimentándonos de aquello que solíamos ser generaciones atrás.
Los humanos se conceptualizan en un campo diverso al nuestro, vaya burla. Tan solo somos la descendencia de aquellos que sobrevivieron a la cacería hace cuatrocientos años. Ahora los papeles se revierten, mis ancestros huían de criaturas como yo, mis ancestros jamás imaginaron que su propio reflejo les asustaría… Se creían tan puros, tan incapaces de mirarse de tal modo que irremediablemente decidieron creerse diferentes a nosotros…
Hemos aparecido en diversas épocas de la humanidad. En algunas hemos sido considerado encarnaciones de Lucifer, en otras tan solo personas excéntricas con talentos sobrenaturales y una escasa capacidad de socializar, en otras… incluso héroes. Pero en cada eslabón de la historia en la cual hemos decidido aparecer debido a que encontramos la puerta que conecta nuestro mundo perdido siglos en el futuro con este que aun después de todo aparenta conservarse mejor que el nuestro, seguimos siendo desconocidos para nuestros antecesores que conservan ideas erróneas sobre nosotros, sobre lo que serán ellos muy pronto.
Decidí venir aquí para respirar y dejar de lado un universo hostil que jamás descansa, estoy aquí para ser la forma viviente más agresiva de este ecosistema dañado solo para deslindarme de preocupaciones mientras tengo el placer de erradicar al virulento parasito que decidió adueñarse de la tierra. No, mi intención no es impartir justicia a la escoria del universo, es alimentarme de ella mientras encuentro un nuevo hogar.
No estoy muerto, no carezco de sentimientos ni de sueños. Tan solo la necesidad de sobrevivir cambio mi estructura genética para soportar un infierno terrenal. Mis condiciones aquí son supra humanas y poseo una gran ventaja desafortunadamente… Para mi alimento.
Según mis cuentas, este es el tercer día desde nuestro arribo a esta plataforma. Puedo percibir la fragancia del pánico a donde quiera que vaya. En el interior de un edificio en ruinas, la boca de un callejón sin salida en el triste cobijo de un sótano empolvado siempre habrá un insecto titubeando mientras ruega por su vida. Los humanos no son muy inteligentes ni cuidadosos con sus emociones que delatan su efímera presencia insignificante. En el instante que pienso que provengo de semejantes criaturas siento la invasión de una irritante sensación nauseabunda.
Esta noche sin luna me sonríe… La libertad, la vida que puede ser arrebatada en cualquier momento me llama y no resisto un segundo.
Ahora más vivo que nunca, me he regalado un jardín edénico en el cual podre deleitarme en el placer absoluto, sumergirme en cristalinos lagos que se teñirán de rojo muy pronto…

martes, 25 de enero de 2011

El arribo ( La versión de Augusto) PT 1

Las cosas aquí han cambiado bastante desde que el amanecer nos abandono y las criaturas nocturnas llegaron. Este es el tercer día que llevo sin dormir, es el tercer día de oscuridad total y todo el mundo se ha vuelto loco con debida razón.
Me encuentro solo desde ayer. Buscando escondites y víveres en mercados abandonados puedo observar a aquellos que se llevaron a Vysil… Parecerla estúpido pero siento que aun sigue viva.
Es extraño, tengo la vaga impresión de que durante algunos años algo o alguien estuvo intentando advertirnos acerca de todo esto a través de diferentes medios mientras nosotros lo tomábamos a la ligera o incluso poca atención prestábamos considerando todo lo desconocido irreal. Ahora veo que el mundo va a la par con la imaginación prácticamente, aquí todo puede suceder… ¿Pero por qué así? Tal vez porque jamás creímos en un sueño mejor. ¿Acaso esto es lo mejor que pudimos construir?
El sótano polvoriento y reducido se acostumbra a mi más fácil de lo que yo me acostumbro a él. Mis pulmones aun se sacuden por la magra bocanada de aire putrefacto que obligadamente reciben segundo tras segundo. La luz es escasa, realmente escasa… Es por eso que las criaturas decidieron venir, no cabe duda. No ha transcurrido mucho tiempo desde entonces y no he tenido el des fortunio de mirar cara a cara a una de esas aberraciones pero cada vez las entiendo un poco más. Al principio, cualquiera podría cometer el error de confundirles con humanos ordinarios como nosotros pero su mirada penetrante y su piel pálida lo revela todo aun desde la lejanía.
Llegaron sin avisar, llegaron junto con la inmensa conmoción que sacudió al mundo cuando misteriosamente el Sol no realizo la aparición que nadie venero, que nadie tomo en cuenta y que incluso algunos habían llegado a despreciar.
Cuando el mundo se preguntaba qué había sucedido y las noticias solo abarcaban ese tema, comenzaron los gritos.
Me encontraba en las calles en compañía de Vysil, averiguando y metiendo la nariz en donde no nos interesaba. Nos reíamos de los tipos andrajosos que pregonaban y exhibían carteles con mensajes apocalípticos cuando súbitamente la casería comenzó así sin más.
A punto de ser aplastados por una estampida conformada por humanos que apenas lograba seguir un instinto primario de supervivencia, tome la mano de Vysil y salimos disparados hacia un callejón que albergaba la más densa oscuridad. Dos segundos después escuchamos y sentimos a la tierra retumbar mientras la ola de carne huía velozmente.
Tan pronto la muchedumbre espantada se alejo llevándose el sonoro pánico consigo, la nube de polvo que había sido formada se disipo mostrando los cuerpos aplastados de aquellos que eligieron el peor momento para tropezarse y besar el suelo.
Vysil reconoció a un amigo, Efraín. Gemía y apenas podía mover algunos dedos de su mano derecha que yacía sobre sus costillas fracturadas. Justo cuando salió en pos de su amigo la sujete con fuerza del brazo, algo no andaba bien desde luego.
Golpeaba mi pecho con sus puños y lloraba para que la dejara ir, intente calmarla mientras la abrazaba o más bien, la aprisionaba entre mis brazos para conservarla junto a mí, en la quietud de la oscuridad del callejón.
El clima se volvió gélido, exhalábamos inmensas cantidades de vaho y nuestras extremidades comenzaban a temblar. Escuchamos pasos, innumerables pasos aproximarse desde la misma dirección de la estampida. Eran pasos que no llevaban prisa, pasos que iban coordinados uno con el otro aunque no a la perfección. Irradiaban tranquilidad y demasiada fuerza.
Se detuvieron justo enfrente de nosotros. Contuvimos la respiración y en mis adentros rogaba y pensaba en no ser detectados por las siluetas que apenas lograba distinguir entre la espesa niebla que había arribado y plagado la totalidad del panorama tan peculiar.
Algunos de ellos se agacharon y recogieron los cadáveres que habían quedado tras la estampida humana. Siguieron su camino con la misma calma. Tan pronto se alejaban, la niebla se volvía menos densa y el calor regresaba aunque seguía sintiendo el alma pendiendo sobre un hilo…
Fue la última vez que vi a alguien conocido a excepción de Vysil, que seguía conmigo y se derretía en interminables lágrimas de desesperación y terror.
¿Que era lo que el mundo experimentaba ahora? No soy el indicado para responder pero si tengo la certeza de algo… La cuenta ahora es regresiva.
Escucho pasos, polvo cae en mi cabeza y quiero estornudar. Siento frio y una extraña niebla obstaculiza mi corta visión, ya no estoy solo aquí, tendré que guardar silencio…
Incluso dentro de mis pensamientos.

lunes, 24 de enero de 2011

Ignición

El está despertando lentamente. El tiempo que ha transcurrido mientras soñaba significa apenas nada, no hay nada que temer, no hay nada que lamentar. ¿Sabes?
¿Has sentido como late su corazón con fuerza? ¿Te has dado cuenta que poco tiempo nos queda para ponernos de acuerdo?
El está despertando mientras se descubre en las profundidades, mientras esculpe en el silencio un nuevo sueño en el cual no nos encontramos.
¡Estamos destinados al fuego!
¡ ¡ ¡ estamos destinados al fuego!!!
Somos solo combustible y el despierta
Como intrusos llegamos y como tales habremos de retirarnos si queremos invadir y conquistar otra mente dócil.
El viene y la paranoia que nos acoge ahora se revela en contra nuestra.
El viene y la peste regresa al contenedor de pandora…
¿Has visto sus pensamientos mientras duerme en una noche tormentosa? ¿Has entendido lo que el ya ha esta comprendiendo?
No queda mucho espacio para pensamientos inútiles como nosotros aquí, ¿que será de nosotros si no podemos controlarle?……..
Disfruta los últimos momentos de pánico, amigo, disfruta mientras aun podemos hacerle sufrir.
Todo eso habremos de saborearlo mientras el viene… Mientras el viene con el fuego redentor.
El fuego es amigo, eso dijo el.